Moisés y Elías hablan con Jesús, en la cumbre del Tabor, de su próxima Pasión en Jerusalén. El Tabor y el Calvario no son independientes, ni entonces ni ahora. El que huye o rechaza la cruz, decía el santo Cura de Ars, no es cristiano. Hemos de buscar, sin embargo, no la cruz por la cruz, sino la cruz donde el Crucificado manifiesta máximamente su amor.