El padre Garrigou-Lagrange habla de los escenarios que pueden darse en un grupo de personas: familia, parroquia, convento, etc. Desde los que se han tomado en serio su santificación porque han hecho en verdad una opción radical, hasta los “malos”, pasando por los que se quedan en la mera ascética y los que no son piadosos, que están en tibieza. Y su aportación al Cuerpo Místico es diversa.