La clave del amor es compartir, acompañar. No queremos dejar solo al Señor, sino estar presentes en el Calvario para oír que nos dice, como al buen ladrón: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. Hoy, el Cielo va contigo, sí, porque el Cielo es donde está Cristo y hoy Cristo está con nosotros. Busquemos que sea Él la persona en la que más pensemos para que acabe siendo el único en que pensemos.