En un mundo roto por el pecado, ningún matrimonio será perfecto, y ninguna situación de crianza será ideal. Pero existe un reto especial sobre el cual vale la pena conversar: un creyente con un cónyuge no-creyente criando juntos a sus hijos. ¿Cuáles principios bíblicos aplican a esta situación y cuáles no? ¿Es posible que un creyente cumpla su rol bíblico en el matrimonio cuando está casado con alguien que no vive en sumisión al Evangelio? ¡Únete a esta conversación para examinar las Escrituras juntos!