Anoche, Mario Enzo y sus amigos, finalizaban la aventura en la costa de Málaga. Salieron de Huete, Cuenca, todos en vespino y sin coche de apoyo. Y todo para mostrar la vida que se esconde detrás de esa “España que no se mira”.
Esto era, en esencia, el típico plan que haces con tus amigos, que te siguen a todo. Pero, a medida que pasaban los días, se convirtió en una experiencia emocionante, cargada de encuentros con desconocidos.
Ha habido momentos malos, claro, sobre todo en las carreteras principales, donde los vespinos han probado su fragilidad, pero este viaje ha sido para Enzo mucho más, porque puede que lo repita con su títere, Manolo, para hacer una gira rural mostrando sus habilidades.
En esa “España que no se mira”, Mario Enzo y sus amigos han encontrado mucho calor, compañía, alegría, comida (churros incluidos) y una nueva idea sobre cómo somos los españoles, de verdad, cuando se acaba la autovía.
Mario no viaja solo, le acompaña Manolo, su ...