Las elecciones en Castilla y León consolidan la derechización en España; el bloque de derecha supera el 50% de votos, fortaleciendo el bipartidismo y relegando a formaciones extremas. El Partido Popular gana claramente con el 35,5% y 33 procuradores, aumentando su ventaja sobre el PSOE. VOX crece, pero bajo las expectativas, logrando el 18,9% con 14 procuradores, lo posiciona como socio clave de gobierno. Sin embargo, su bloqueo en otras regiones le pasa factura y muestra un techo. El PSOE, con un candidato desvinculado del sanchismo, mejora levemente, obtiene el 30% de votos y 30 escaños, beneficiándose de la desaparición de la extrema izquierda (Podemos, Sumar, Izquierda Unida) del parlamento regional. La victoria del PP de Alfonso Fernández Mañueco apoya a Alberto Núñez Feijóo y busca desbloquear pactos con VOX en Extremadura y Aragón. Mañueco inicia negociaciones con todos los partidos, salvo el PSOE. La situación del PSOE, pese a su mejora, es de derrota en el ciclo electoral, ...