A raíz de un artículo publicado por el economista Pedro Pons Ester, bebemos de lo que nos inspira para menorquinizar sus ideas. Le ponemos un paisaje y creamos una breve ficción que lleva un mensaje. Es fácil de entender, probablemente fácil para que empaticemos y nos pongamos en la piel del protagonista. Para pensar un poco de cómo vivimos en este mundo que, en ocasiones, nos deshumaniza haciéndonos perder cualidades como la pertenencia a un lugar y a una realidad.