El Valencia ganó ayer en San Mamés y alcanza los 42 puntos a falta de tres jornadas. La permanencia, eso sí, no es matemática todavía. Y, aunque lo fuera, no hay nada que celebrar. La temporada es horrenda. Con la seriedad de ayer en Bilbao y con una idea de juego definida, era un año para meterse en Europa sin excesivas dificultades. Pero ni el equipo ha sabido a qué jugaba desde agosto ni ha hecho tres partidos buenos consecutivos. Encuentros como el de San Mamés evidencian que hay plantilla para más de lo que se ha visto en el campo. Para bastante más. Como dijo Arias después del ascenso en el 87, no hay nada que celebrar. Un club como el VCF no puede celebrar una permanencia.