En esta poderosa prédica, Miguel Diez expone con claridad y valentía una de las crisis espirituales más profundas de nuestro tiempo: la sustitución de la unción del Espíritu Santo por el empoderamiento humano, la ambición religiosa y el protagonismo personal.
A través de la Palabra de Dios, el mensaje confronta el auge de falsos ministerios, falsos profetas y una espiritualidad basada en el ego, el éxito y la apariencia, en lugar de la humildad y la obediencia.La enseñanza recuerda que el verdadero poder no nace del hombre, sino de una vida quebrantada, rendida y llena del Espíritu Santo.
Se advierte del peligro de perder la unción por descuido espiritual, falta de oración y temor de Dios, y se hace un llamado urgente a renovar la vasija, vivir en santidad y depender completamente de la gracia divina.
Un mensaje profético, profundo y necesario para estos tiempos finales.