Hay dos preguntas que el intérprete debe hacerse con respecto al origen de la Biblia. Primera, ¿qué dice La Biblia al respecto? porque si la Biblia no reclama ser de origen divino con toda probabilidad no lo es pero si por el contrario dice que Dios es su autor, el intérprete debería saber qué argumentos emplea para apoyar esta declaración. Segunda ¿quién es Jesús? porque si Jesús es Dios, entonces su posición sobre las escrituras debe ser aceptada como decisiva y autoritativa.