Gabriel Espósito advierte que el rendimiento del maíz argentino está estancado no por falta de agua o genética, sino por problemas de manejo. Propone abandonar la lógica del insumo-respuesta y avanzar hacia una agricultura basada en procesos: diagnóstico por ambientes, nutrición balanceada, digitalización y regeneración del suelo. Un llamado a construir sistemas sostenibles que duren más allá de la próxima cosecha