Diogo Pimentel, analista de Magallanes Value Investors, desgranó en TDND las claves de su tesis de inversión en promotoras residenciales británicas
El mercado de la vivienda en el Reino Unido atraviesa una de sus crisis más profundas de las últimas décadas. Los tipos de interés a diez años rondan el 5,10%, su nivel más alto desde el verano de 2008, mientras que los de treinta años han alcanzado cotas no vistas desde 1998. Pero precisamente ahí, donde muchos inversores ven peligro, Magallanes Value Investors ve una oportunidad. Diogo Pimentel, miembro del equipo de análisis e inversión de la gestora española, explicó en el programa Tu Dinero Nunca Duerme, presentado por Luis F. Quintero junto a Domingo Soriano y Manuel Llamas, los fundamentos de su apuesta por las constructoras cotizadas británicas.
Pimentel abrió su intervención con una reflexión sobre la filosofía de inversión de Magallanes. "Cuando pasa un Liberation Day, un Brexit, un COVID, es cuando te empiezan a arreglar todo el trabajo que has tenido. Estamos dispuestos a esperar cinco o siete años", explicó. La gestora mantiene habitualmente una posición de caja de en torno al 8% precisamente para aprovechar esas ventanas de oportunidad. "Es como tener la portería vacía y disparar desde el punto de penalti sin portero", ilustró Pimentel, aficionado confeso al Benfica.
La tesis de inversión en el sector residencial británico se articula sobre cuatro pilares. El primero es el macroeconómico: la subida agresiva de tipos ha penalizado duramente a todo el sector inmobiliario en el Reino Unido, arrastrando las valoraciones de las promotoras cotizadas a niveles que, a juicio de Magallanes, no reflejan su valor real.
El segundo pilar es el desequilibrio estructural entre oferta y demanda. Los datos son elocuentes: entre 2006 y 2019, el Reino Unido formó una media de 200.000 nuevos hogares al año, pero solo construyó 160.000 viviendas. El déficit acumulado se acerca ya a las 600.000 unidades. Y la tendencia no mejora: el Instituto de Estadística británico estima que hasta 2029 se seguirán formando 190.000 hogares anuales, mientras la producción actual apenas alcanza 150.000 viviendas. El gobierno de Keir Starmer se ha fijado el objetivo de llegar a 300.000 viviendas anuales para el periodo 2025-2029, lo que implicaría duplicar la construcción en apenas cuatro años.
El tercer pilar es regulatorio. La tramitación de licencias urbanísticas ha sido históricamente un cuello de botella comparable al español. Sin embargo, en diciembre se aprobó en el Reino Unido una nueva ley de planificación que busca replicar el modelo irlandés, donde la flexibilización de permisos ha transformado radicalmente el sector. Si la reforma surte efecto, las promotoras podrían reducir sus reservas de suelo de seis a tres años, liberando capital significativo para los accionistas. En el caso de Persimmon, la compañía en la que Magallanes ha tomado posición, ese suelo tiene un valor en libros de 2.500 millones de libras sobre un valor de mercado de 3.500 millones.
El cuarto pilar es el programa Help to Buy, que entre 2013 y 2022 financiaba el 20% inicial de la compra de vivienda nueva para los jóvenes y llegó a respaldar entre el 30 y el 35% de todas las transacciones del sector. Su suspensión en 2022, en plena tormenta fiscal del gobierno de Liz Truss, golpeó duramente la demanda. Pimentel considera que la presión política y social acabará forzando su reactivación: "Alguien querrá llevarse el crédito de haber facilitado el acceso a la vivienda a los jóvenes", señaló.
Tras analizar en profundidad Berkeley, Barratt y Persimmon, Magallanes eligió esta última como vehículo para ejecutar su tesis. Una apuesta de largo plazo sobre un problema que, como subrayó Pimentel, no es exclusivo del Reino Unido: es el drama habitacional de toda una generación.